Personas

Las personas son sólo personas, no necesito tener tanto cuidado ni supervigilar por miedo a que se enfaden o molesten (si se enfadan es porque cada persona está lidiando consigo misma, yo soy la excusa para su enfado). No son de cristal, no se van a desintegrar si se enfadan, todos tenemos derecho a enfadarnos. Yo también me enfado y no se desata ninguna catástrofe mundial por eso. Las personas tampoco son dioses que poseen la Verdad absoluta (si necesitan tener la razón están lidiando con su ego) por eso no necesito tomarme a los demás tan en serio, sus opiniones puede cambiar.

Yo tampoco soy una diosa que necesita salvar y arreglar a los demás, no lo puedo todo, también necesito descansar y estar conmigo y soltar el pensar que tengo el control. Mis opiniones tampoco son la Verdad, así que tampoco necesito tomármelas tan en serio porque pueden cambiar. Tampoco necesito endiosar mis logros, actividades, cada uno tiene derecho a probar qué cualidades quiere desarrollar y qué objetivos alcanzar. Tampoco necesito tomarme en serio lo que no sale como espero. Así sucedió, ¿qué puedo aprender o hacer con esto ahora?


Reflexión extraída del libro Los cuatro acuerdos de Don Miguel Ruiz y Verónica Morera sobre el ego.

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