No vengas a mi tumba a plañir
No vengas a mi tumba a plañir,
no estoy ahí, pues no morí.
Soy uno de los mil vientos que se balancean,
soy la nieve que centellea.
Soy el sol sobre los campos de grano,
soy la cálida lluvia de verano.
Y cuando despiertes en la quietud matutina,
soy la ligera brisa que se avecina
de los gorriones durante el vuelo.
Soy la estrella que brilla en el cielo.
No vengas a mi tumba a plañir.
No estoy ahí, pues no morí.
Traducción propia del poema Do not stand at my grave and weep de Mary Elizabeth Frye.
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