Dibujar (2018)
Desde muy pequeña me ha gustado dibujar y a pesar de que he tenido mis altos y mis bajos, podría decir que nunca dejé de hacerlo.
Más tarde quise hacer de esta afición mi carrera profesional, aunque ahora no estoy muy segura, sé que quiero seguir dibujando.
En 2016 comencé clases de Ilustración profesional, comencé a estudiar Anatomía, Perspectiva, Storyboarding, Teoría del color, etc… al principio no entendía nada, lo entendía pero en el papel no me salía como quería, cuando dibujaba dos figuras para Anatomía acababa tan cansada que sentía que había dibujado veinte. En 2017 mis dibujos empezaban a ser más decentes, tras meses de dibujar y dibujar. Ese año fue cuando probé a escuchar música japonesa y todas las letras de los grupos que escuchaba me inspiraban, así que mis ilustraciones se basaban en canciones, en representar el mundo que había en ellas. Puse en venta mi primer fanzine digital de pixel art. La última vez que recuerdo haber dibujado tanto fue en el verano de 2010 así que estaba bastante contenta, no me creía la cantidad de dibujos que había hecho, lo que mejoré y las distintas técnicas de Ilustración digital que aprendí, tanto en clase como por mi cuenta. Empezar las clases de Ilustración me ayudó a tener más confianza en mí misma y empezar a mostrar a la gente lo que hacía.
En el verano de 2018 tuve una crisis artística, me aburrí del mismo estilo de dibujo, mismas composiciones, así que busqué en Instagram cuentas de artistas que me gustaban y dibujaban diferente a mí y los copié (dad crédito siempre al artista) e incorporé su estilo al mío, dejando las cosas que me gustaba del mío o modificándolas. Meses después estaba satisfecha con cómo dibujaba pero de nuevo me aburrí. En Diciembre empecé a hacer un estilo más cartoon y descubrí que cuando estoy más cansada no pongo tanta atención a cómo dibujo y me gusta más el resultado. También descubrí que cuando más cartoon y deformado sea el dibujo más me gusta y mejor me lo paso dibujando. Al final me quedé con ese estilo de dibujo durante los días restantes de ese año.
En 2019 empezaba dibujos pero no tenía ganas de acabarlos, empezaba a hacer fanarts de series pero no los acababa, ver a personas dibujando fandoms en los que yo formaba parte ya no me motivaba y se me quitaron las ganas de publicar dibujos en las redes. Mientras escribo esto es 26 de mayo del 2019. Desde el 31 de marzo no publico nada, ni siquiera los trabajos de clase, no me interesaba publicarlas. A pesar de que no me apetecía subir nada a las redes seguí dibujando para practicar y no perder el hábito, buscando inspiración y referencias. Comencé a leer de nuevo, ver películas, ver series, pues dejé de hacerlo con frecuencia en 2017 cuando dibujaba muchísimo ya que sólo me apetecía hacer eso.
Un día me encontré un vídeo de Michelle Lam, una animadora que seguía desde hacía años, en su vídeo hablaba de encontrar su propia voz a través del arte, de compartir sus pensamientos y que llegaran a los demás. Entonces empecé a preguntarme qué clase de mensaje quería ofrecer, me di cuenta de que tenía muchas ideas pero no contaba nada, todos mis dibujos eran sobre canciones que me gustaban pero con las que no me identificaba y quería hacer algo que tuviera valor personal. Un día, mientras estaba en Tumblr de Misusruin una artista le preguntaron a una artista de dónde se inspiraba y dijo algo como ‘Sólo junto todas las cosas que me gustan’ y fue algo en lo que yo no había caído nunca. Sabía qué cosas me gustaban pero siempre las pensaba por separado, nunca las junté y entonces decidí reunir todas las cosas que me gustaban tanto de dibujos, libros, paleta de colores, pensamientos, reflexiones, historias, estilos de dibujos, descubriendo más referencias de artistas que sigo y aplicándolo todo a la ilustración y desarrollando ideas propias, ahí empecé a sentir que estaba encauzando todo. Y tras ir desarrollando esas ideas y mensajes que quería transmitir volví a tener ganas de dibujar y publicar en las redes sociales. No lo tengo todo controlado ni creo que lo haga, ni siquiera me importa. Me he dado cuenta de que cada semana hay algo que quiero cambiar de mis dibujos para que me gusten más y se adapten más a mí, por tanto, estoy dejando de pensar que tener un estilo propio es una meta estática que se consigue. Pensaba esto debido a que sigo a artistas que apenas cambian su dibujo o composiciones y eso me hizo pensar que tener un estilo de dibujo era una meta a la que se llegaba y te estancabas, supongo que depende de la persona y hasta dónde quiera llevar su arte.
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